Club Lindisima

Saludos cordiales a toda la gran familia del Club Lindísima. De nuevo por acá, reapareciendo luego de algunos meses un poco alejada debido a mi trabajo, pero siempre estando pendiente de buscar algún tiempo para reanudar mis actividades aquí. Deseándoles desde ya a todas unas felices fiestas decembrinas y un fructífero año nuevo pleno de salud, amor, prosperidad, éxitos y felicidad junto a sus seres queridos.

Retorno con mis publicaciones de blog en materia de etiqueta, y para esta ocasión me referiré a diferentes aspectos relacionados con las normas de conducta, urbanidad y buena educación que debe reflejar una persona al desenvolverse fuera de su ambiente familiar, es decir, al salir de casa.

La calle es el entorno inmediato al hogar. Su concepción urbana debe estar a disposición del ciudadano para facilitarle su tarea o desempeño social. Como no siempre ocurre esto, es un deber de los ciudadanos exigir de las autoridades responsables que les provean de ese entorno apto y también participar en su creación; de lo contrario, sólo la especulación se hace dueña de las ciudades, porque la ciudad es toda una lectura: macroespacios, microespacios, calles, plazas; todo debe tender a favorecer el espacio social de una colectividad.

En ese espacio hay personas con quienes no relacionamos muy frecuentemente. Cualquiera que sea su papel, el trato con los otros debe irradiar cordialidad. <Noblesse oblige> afirma un conocido dicho francés, el cual traducido a nuestro idioma significa “nobleza obliga”. Es un signo de civilidad tratar con cortesía a los demás. Aunque los niveles sociales sean diferentes, todos debemos hacer un esfuerzo. Tratarnos recíprocamente con corrección y respeto expresa civilización. Conviene siempre tener en cuenta que los extremos deforman las relaciones, no intimemos con quien no tengamos amistad profunda. Tampoco seamos prepotentes, ni serviles.

Antes de dirigirnos a cualquier persona, hay que anteponer el saludo. Los buenos días, buenas tardes, etc., son siempre recibidos con agrado. Saludar con un simple “buenas”, puede dar la impresión de que el saludo no se da con gusto, con placer, sino por obligación y hasta con flojera de querer saludar.

Para solicitar cualquier cosa, ayuda o información, por insignificante que sea, hay que decir siempre “por favor”. Este tratamiento se debe aplicar con familiares, personas conocidas y desconocidas.

Al subir a los vehículos públicos (transportes colectivos) se acostumbra a dar el saludo correspondiente, con excepción del vagón del Metro, donde la dinámica y la concentración de personas lo hacen prescindible.

En cualquier lugar público o transporte colectivo donde hayan asientos ocupados, lo correcto es ceder el puesto a las personas mayores, mujeres embarazadas o con niños pequeños y a personas con algún impedimento o discapacidad física que estén de pie o entrando al sitio o vehículo público.

Si se puede prestar auxilio a alguien que se encuentre en apuros, no dudar en hacerlo; pero si no se es apto para prestar la ayuda necesaria y eficiente, entonces hay que localizar a alguien que pueda hacerlo. Esta es una manera de colaborar con la persona en aprietos.

Al transitar por avenidas muy concurridas o atravesar el rayado peatonal en las esquinas, hay que circular al paso de los otros, no entorpecer con exagerada lentitud (la calle no es una prolongación de la sala de la casa), ni tampoco llevarse a los demás por delante por más prisa que se pueda tener. Hay un dicho que reza: “Del apuro, sólo queda el cansancio” y agregaría que también el stress.

Aunque haya mucho apuro por llegar (puntual o con retraso) a algún lugar, y si involuntariamente se produce un tropiezo con alguien, lo correcto es pedir excusas. Continuar la marcha como si nada hubiese pasado, sin disculparse por el incidente, es totalmente descortés y por lo tanto denota una clara falta de educación.

Resulta por completo inapropiado y grotesco, el gesto en que incurren algunos caballeros, que consiste en “acomodar” sus prendas interiores en plena vía pública.

Igualmente, las damas deben abstenerse de arreglar a la vista de todos, la ropa que usan bajo sus trajes.

Es un deber de los conductores de vehículos públicos detenerse para recoger como pasajeros a los jóvenes en edad escolar, sea que porten o no el carnet estudiantil el cual permite el pago de un pasaje más económico, implantado en algunos países.

También es un deber de los estudiantes no agredir los transportes públicos escribiendo, rayando o rompiendo los asientos.

Cuando un grupo juvenil sube al transporte público, sea cual sea éste, no tiene por qué hacerlo torpemente, empujándose, gritando o haciendo escándalo innecesario;  también es incorrecta la burla o falta de respeto al conductor y/o a los demás pasajeros. Esta conducta indicaría que sus cuerpos abandonaron la primera infancia, pero que no ocurrió lo mismo con sus mentes.

Deseando una vez más, que esta información sea muy útil para ti, LINDÍSIMA amiga. En mi próxima publicación vendré con la parte final de este interesante tema en materia de etiqueta. Si ya estás suscrita como miembro del CLUB LINDÍSIMA, puedes visitar Mi Página…Hasta el próximo blog!!!

 

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