Club Lindisima

Prosiguiendo con este tema, ya en su parte final, continúo con estos consejos tan importantes que implican el comportamiento decoroso y buena conducta que debemos mostrar cuando tengamos que salir a la calle.

Es recomendable no transitar por las calles con equipos de música encendidos a elevado volumen, porque ya el ruido de la polución hace lo suyo, y menos conducir hablando por teléfono, pues se atenta contra la vida, ya que se pueden causar accidentes fatales.

No discutir en público. Si hay desavenencias con alguna persona, lo mejor es resolverlas en privado. Es de muy mal gusto exponer asuntos personales ante ojos ajenos.

Hay que evitar en lo posible el uso indiscriminado de expresiones como “mi amor”, “mi vida”, “muñeca”, “gorda” y otras más para dirigirse a cualquier persona. Mucho menos cuando el trato es con personas desconocidas o recién conocidas. Hay que reservar las expresiones afectivas para con quienes de verdad se ejerzan estos nexos.

Para tratar con dulzura y cariño a los niños, no es necesario caer  en expresiones como “papito” o “mamita”, términos como estos, son muestra de afectación tanto en el trato como en el lenguaje.

Por desgracia se ha vuelto frecuente incorporar las llamadas “malas palabras” en todo tipo de conversaciones. Esas expresiones tienen un peso específico y son un signo de pobreza verbal.

Hay que ser selectivo en el uso del tuteo. No es correcto tratar de “tú” a todo el mundo. Aunque nuestras sociedades estén en el tercer milenio y partamos del concepto de cierta base de igualdad, siguen existiendo las jerarquías y las investiduras. En cuanto a tutear o no tutear, existen algunas consideraciones que hay que tomar en cuenta como observar la formalidad de la ocasión, la confianza o intimidad con la persona en cuestión y sus méritos humanos y sociales; pero en general, hay que evitar tutear a las personas mayores.

Finalmente hay que tomar en cuenta que en la calle no solamente nos relacionamos con otras personas, sino que también le debemos respeto al entorno. No se deben, por ejemplo, deteriorar los árboles, ni causar ruidos molestos. Por otra parte, es un deber el contribuir siempre con todas las iniciativas de limpieza y orden que surjan en nuestra colectividad.

La ecología y la urbanidad van de la mano. Hay que apoyar decididamente las iniciativas que tratan de impedir la desaparición de árboles en su entorno. Las tuberías y las instalaciones eléctricas y subterráneas pueden desviarse en cuestión de días. Pero ¿cuánto le ha costado a la naturaleza ese árbol que lleva años allí plantado, regalándonos su sombra, purificando el aire y haciendo más amable el paisaje?

También hay que defender la conservación de reliquias arquitectónicas de nuestras ciudades, las cuales son patrimonio cultural, para ello es recomendable adscribirse a las instituciones dedicadas a ello. No permitamos que nuestro pasado histórico y urbanístico sea arrastrado por una pala mecánica. Hay organismos oficiales (del gobierno) avocados a ello, pero si la colectividad los ignora, no tendrán la fuerza precisa para defender sus objetivos. Manifestémosles apoyo desde nuestro rol de ciudadanos civilizados.

De esta forma concluyo este interesante tema. Mi deseo de siempre: Que esta información sea de mucha utilidad, LINDÍSIMA amiga. Si ya estás suscrita como miembro del CLUB LINDÍSIMA, puedes visitar Mi Página…Hasta el próximo blog!!!

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Comentario de Gabriela Díaz el diciembre 26, 2011 a las 1:57am

La página se viene actualizando y soy yo la que queda atrás en el tiempo. Pido disculpas si no puedo enviarles a todos un mensaje de otro modo.

Deseo para Uds. unas Felices Fiestas, en paz y armonía.

¡Feliz 2012!

Gaby.

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